
Soria lo hizo. León lo hizo. Ávila lo está haciendo. Y Zamora también. Cuatro provincias de Castilla y León que decidieron que esperar a que los partidos nacionales las recordaran no era una estrategia. Que la única forma de defender lo suyo era tener alguien en la mesa que hablara por ellas. Burgos lleva décadas mirando cómo lo hacen los demás. Mañana puede dejar de mirar.
Soria ¡Ya!: 90.000 habitantes, voz propia en las Cortes desde 2019
Soria es la provincia menos poblada de España. Tiene menos de 90.000 habitantes. Y sin embargo, desde 2019, tiene una fuerza política propia en las Cortes de Castilla y León que ha obligado a que su nombre aparezca en cada debate presupuestario, en cada negociación de infraestructuras. Soria ¡Ya! no ganó las elecciones. No tiene mayoría. Pero tiene algo que ningún partido nacional puede darle a Soria: la certeza de que quien está en la mesa no tiene que pedir permiso a Madrid para hablar de Soria.
La autovía A-11 entre Soria y Valladolid, paralizada durante años, volvió a la agenda política con Soria ¡Ya! exigiéndola en cada pleno. El debate sobre la despoblación pasó a tener el nombre de Soria en cada propuesta concreta. No porque los partidos grandes cambiaran. Sino porque ya no podían ignorar a quien les preguntaba en las Cortes qué habían hecho por Soria exactamente.
León y Zamora: provincias que dejaron de esperar a Valladolid
León lleva décadas con representación propia a través de la Unión del Pueblo Leonés. La sensación de que Valladolid concentra los recursos y las decisiones mientras las demás provincias financian el modelo sin beneficiarse de él no es nueva allí. Lo que ha cambiado es que esa frustración se ha traducido en votos durante años, con resultados visibles: León está en la conversación presupuestaria de una forma que Burgos no está.
Zamora ha seguido el mismo camino. Una provincia con menos recursos y menos peso industrial que Burgos, pero que ha entendido que la única forma de no desaparecer del mapa político es tener quien hable por ella sin tener que consultar a Madrid qué puede decir.
Ávila: la apuesta más reciente demuestra que la tendencia no para
Ávila es la última en sumarse. Una provincia que durante décadas votó mayoritariamente a los partidos nacionales y que en los últimos ciclos electorales ha visto crecer las formaciones que ponen el nombre de Ávila por delante de cualquier sigla. El argumento es siempre el mismo: los partidos nacionales tienen sus prioridades, y Ávila no suele estar entre ellas.
No es separatismo. No es ruptura con Castilla y León ni con España. Es la constatación de que dentro de un sistema político centralizado, las provincias que no tienen voz propia son las que pagan la factura de las que sí la tienen.
Hay coaliciones locales que empezaron igual. Y acabaron igual que los demás
Conviene ser honestos sobre algo que la historia política de esta provincia ya ha demostrado. Han existido y existen formaciones que nacieron con el discurso de lo local, de lo nuestro, de la alternativa a los partidos nacionales. Algunas han acabado gobernando municipios, con alcaldes y concejales cobrando sueldos públicos, gestionando presupuestos y repartiendo cargos. Y con el tiempo han adquirido exactamente los mismos vicios que tenían los partidos a los que criticaban: la lógica del poder, el interés en mantenerse, la distancia entre lo que se prometió y lo que se hace.
No es una crítica personal. Es una dinámica casi inevitable: quien gestiona poder público durante años, con sueldos que dependen de seguir en el cargo, acaba tomando decisiones que protegen su posición antes que los intereses de quienes le votaron. Ocurre en todos los partidos. Ocurre también en las coaliciones locales que empezaron siendo una alternativa.
DECIDE Burgos no va por ese camino. No tenemos alcaldes a sueldo. No gestionamos poder municipal. No dependemos de ningún cargo público para funcionar. Somos personas que trabajan para lo público sin ser nunca profesionales de lo público, con un único objetivo: que Burgos tenga voz en las Cortes donde se toman las decisiones que le afectan. Mientras las cosas no cambien, eso es lo que hay que hacer. Y cuando cambien, habremos cumplido.
Burgos: segunda provincia en población, primera en industria, sin voz en las Cortes
Burgos genera el 25% de la producción industrial de la comunidad. Tiene una de las tasas de exportación más altas de la región. Y sin embargo, la Consejería de Industria está en Valladolid. El Corredor Atlántico pasa por Burgos pero la terminal de mercancías no tiene la cota que necesita. Las infraestructuras que conectan Burgos con el norte de España llevan años en promesas que no se cumplen.
Soria tiene 90.000 habitantes y tiene voz en las Cortes. Zamora tiene menos industria que Burgos y tiene voz. León lleva décadas teniéndola. Burgos tiene 350.000 habitantes, genera un cuarto de la industria de la comunidad, y sigue sin tenerla. Esa diferencia no es un accidente. Es una elección. Y mañana se puede cambiar.
Mañana es el día para tomarla.
"Si pudo ser en Soria con 90.000 habitantes, puede ser en Burgos con 350.000. La única diferencia es que Burgos todavía no lo ha decidido."
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