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OpiniónGeneral

La igualdad que no se anuncia. La que se practica.

Carolina Blasco
8 Mar 2026
5 min lectura
La igualdad que no se anuncia. La que se practica.
El 'yo te pongo' como forma de denigración disfrazada de favor

Hoy es 8 de marzo. Y como cada año, los partidos sacarán sus pancartas, sus actos institucionales, sus declaraciones de compromiso con la igualdad. Muchos de ellos llevan años poniendo a mujeres al frente de sus listas electorales. En la foto, en el cartel, en el mitin de apertura de campaña.

Pero hay una frase que nadie pronuncia en voz alta, aunque se repite en despachos, en reuniones de dirección, en conversaciones entre los que de verdad mandan: "Te pongo aquí. Pero yo decido."

Antes lo decidían ellos. Ahora también.

Durante décadas, los partidos tradicionales decidían abiertamente qué mujeres podían y cuáles no. Quién subía y quién se quedaba. Quién hablaba y cuándo debía callarse. Era un poder ejercido sin disimulo, porque tampoco hacía falta disimularlo.

Algo ha cambiado. Pero no lo que parece.

Hoy han descubierto algo más eficaz: poner a mujeres por delante. Que sean ellas las que den la cara, las que encajen los golpes, las que se desgasten en los momentos difíciles. Mientras ellos, desde la trastienda, siguen tomando las decisiones que importan. Se sientan alrededor de una mesa, todos hombres, y deciden qué mujer queda mejor en cada momento. Y qué mujer no debe moverse.

No hace falta ir muy lejos para comprobarlo. Basta con mirar las directivas reales de los partidos políticos. Basta con contar cuántas mujeres hay en los órganos donde se toman las decisiones de fondo, no en los que salen en la foto. Cuando se apaga el foco, ya no importa. Cuando las cámaras se van, los que mandan siguen siendo los mismos.

Eso no es igualdad. Es su versión más sofisticada de control.

Lo que nos denigra disfrazado de favor

Lo más dañino de ese modelo no es la exclusión abierta. Es la inclusión condicionada. El "yo te elijo" que parece un reconocimiento y es una trampa. El hombre que te coloca en un puesto no porque confíe en ti, sino porque le conviene tenerte ahí. Que demuestra su poder precisamente eligiéndote, sin enfrentarse, sin dar la cara, sin arriesgar nada. Que te denigra en el mismo acto de escogerte, porque lo que está diciendo en realidad es: sin mí, tú no estarías aquí.

Son hombres que no soportan que una mujer se mueva por sí misma, sin que sea él quien le abra la puerta. Que se sienten amenazados cuando una mujer tiene criterio propio, cuando no necesita su tutela, cuando demuestra que puede más que ellos. Que las utilizan y las manipulan, y que cuando se vuelven incómodas, simplemente las sustituyen por otras más manejables.

Eso lo hemos vivido. No una vez. Y nos resistimos a aceptarlo porque no cabe en nuestra forma de entender las relaciones entre las personas. Lo que nos diferencia es la capacidad. La honestidad hacia los demás. El criterio propio. No el favor de alguien que decide por nosotras cuándo podemos y cuándo no.

Mujeres valientes que dijeron basta

DECIDE Burgos nació de otra manera. Fue fundado por mujeres valientes que dieron un paso al frente sin que nadie les abriera la puerta. Sin tutelas. Sin aparatos que las colocaran. Sin hombres que decidieran por ellas cuándo podían hablar y cuándo debían callarse. Mujeres que dijeron basta a la manipulación, al uso instrumental, al "te pongo aquí pero la lista depende de mí".

La primera candidatura que presentamos estuvo encabezada por una mujer que había demostrado su valía profesional al margen de la política. En los peores momentos de la administración pública, cuando el dinero no existía y las decisiones eran duras, ella estaba ahí gestionando, resolviendo, respondiendo. No porque alguien la hubiera colocado. Sino porque se lo había ganado.

Hoy, en 2026, DECIDE Burgos se presenta a las elecciones autonómicas con un hombre encabezando la lista. Y lo decimos sin complejos, porque no tenemos nada que demostrar. Un partido que nació fundado por mujeres, que en sus primeras elecciones puso a una mujer al frente, no necesita hacer gestos. Puede elegir a la persona más adecuada para cada momento sin que el género sea la variable que decide. Eso, precisamente eso, es la igualdad real. No la que se anuncia en un cartel el 8 de marzo. La que se practica todos los días, en silencio, sin necesidad de aplausos.

Lo que mueve a nuestra candidatura

La candidatura de DECIDE Burgos y Nueve CyL está llena de perfiles de personas que han demostrado su valía en los distintos ámbitos desde los que defienden políticas justas y honestas. Médicos, empresarios, agricultores, educadores, juristas. Mujeres y hombres que conocen los problemas de Burgos y Castilla y León porque los han vivido desde dentro, no desde un despacho en Valladolid o Madrid.

Lo que nos mueve no es lo nuestro. Es lo de todos. No estamos aquí para hacer carrera. Estamos aquí porque creemos que la política puede ser otra cosa: honesta, cercana, sin ataduras. Sin que nadie tenga que pedirle permiso a nadie para decir lo que piensa o hacer lo que es correcto.

Basta ya

Este 8 de marzo pedimos una sola cosa: que la sociedad rehúya a ese tipo de hombres. A los que nos eligen para demostrarnos que pueden hacerlo. A los que nos colocan para controlarnos. A los que nos necesitan delante para quemarse mientras ellos deciden desde atrás. A los que nunca han creído en las mujeres de verdad, que las toleran mientras no les disputen el poder y las descartan en cuanto se vuelven incómodas.

Basta ya del "yo te pongo".

Aquí estamos. Sin que nadie nos lo permita.

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