
Castilla y León pierde jóvenes. No porque sean ingratos ni porque no quieran a su tierra. Los pierde porque quedarse, hoy, exige un esfuerzo que el sistema no reconoce ni recompensa.
El 13,8% de los jóvenes de entre 16 y 29 años vive fuera de casa de sus padres. Es la tasa de emancipación más baja desde que existen registros. El precio de la vivienda subió un 15% en 2025. El paro juvenil es del 17,3%. Uno de cada cinco jóvenes que trabaja está en riesgo de exclusión social.
Las propuestas de DECIDE Burgos
Formación: Ayudas sostenidas a lo largo de toda la formación, vinculadas al arraigo: si la comunidad invierte en la formación de un joven, lo razonable es que haya un compromiso de quedarse.
Arraigo fiscal: Deducciones en la cuota del IRPF vinculadas al arraigo: por primer contrato de trabajo, por alquiler de primera vivienda, por empadronamiento efectivo. Una deducción real, aplicable desde el primer euro, sin letra pequeña.
Vivienda: Suelo público destinado a vivienda protegida para jóvenes, con precios regulados. Las ayudas al alquiler tienen que ir acompañadas de medidas que impidan que esa ayuda se traslade directamente al precio.
Emprendimiento: Una deducción por inversión en empresa constituida en Castilla y León, clara y sin trampas.
"La pregunta que hay que hacerle a cualquier político que hable de juventud es sencilla: ¿qué hace para que quedarse en Castilla y León tenga sentido económico real?"
Fuente: Burgos Noticias — 9 de marzo de 2026.
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