La democracia que se paga: cómo el sistema electoral blinda a los grandes partidos y ahoga a los pequeños
El sello de franqueo pagado que llega a los buzones de Burgos es la síntesis de un sistema diseñado para que unos puedan llegar a todos los hogares y otros, sencillamente, no puedan.
Por Carolina Blasco

En estos días, los buzones de Burgos capital y de toda la provincia están llenándose de publicidad electoral. Cartas, folletos, propaganda de los grandes partidos. Fíjense bien en el sello. Verán que pone "Franqueo pagado" o "Tarifa especial electoral". Ese sello no es un detalle menor. Es la síntesis perfecta de un sistema diseñado para que unos puedan llegar a todos los hogares y otros, sencillamente, no puedan.
El franqueo: quién paga y quién cobra
El artículo 59 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) establece que "por Orden ministerial se fijarán tarifas especiales para los envíos postales de propaganda electoral a las que tendrán derecho a acogerse los partidos concurrentes con un máximo de un envío por elector en cada convocatoria electoral". Hasta aquí, la norma parece igualitaria: todos pueden acogerse a la tarifa reducida.
Pero el artículo 175.3 de la misma ley revela la trampa: el Estado subvenciona los gastos del envío directo a los electores únicamente a los partidos que ya tienen representación —los que hubieran obtenido Grupo Parlamentario propio o los votos suficientes para hacerlo—. En las elecciones autonómicas, la misma lógica se aplica a través de la normativa de Castilla y León.
Traducido al castellano: el PP, el PSOE y el resto de los partidos con escaños en las Cortes de Castilla y León envían su propaganda a todos los hogares de la provincia y el Estado les reembolsa ese gasto. Una coalición como DECIDE Burgos + NueveCyL puede acogerse a la tarifa reducida, sí, pero paga de su bolsillo cada sobre, cada folleto, cada sello. Y ese gasto cuenta dentro de un límite de gasto electoral que ya de por sí es radicalmente desigual.
Los números que lo explican todo
En las elecciones a las Cortes de Castilla y León del 13 de febrero de 2022, el Consejo de Cuentas fiscalizó la contabilidad electoral de las ocho formaciones que presentaron cuentas. Los datos son elocuentes:
| Formación política | Gastos ordinarios | Gastos por envíos | TOTAL |
|---|---|---|---|
| PSOE | 874.880,67 € | 344.694,14 € | 1.219.574,81 € |
| PP | 878.100,95 € | 261.889,09 € | 1.139.990,04 € |
| VOX | 491.579,48 € | 213.016,41 € | 704.595,89 € |
| Ciudadanos | — | — | 290.778 € |
| Unidas Podemos | — | — | 176.290 € |
| UPL | 33.473,22 € | 53.095,09 € | 86.568,31 € |
| Soria Ya | 21.394,52 € | 11.249,67 € | 32.644,19 € |
| Por Ávila | — | — | 45.852 € |
Fuente: Consejo de Cuentas de Castilla y León, Nota informativa de 1 de septiembre de 2022.
El PP y el PSOE gastaron más de un millón de euros cada uno en esa campaña. VOX, más de 700.000. Soria Ya, que es un partido territorial con representación previa, apenas llegó a 32.000 euros. Una coalición nueva como la nuestra ni siquiera aparece en esa tabla: no tenía representación previa, por lo tanto no recibía subvención, por lo tanto el límite de gasto real no es el que marca la ley sino el que puede financiarse con recursos propios y donaciones de simpatizantes. Y eso es exactamente lo que el sistema pretende.
El círculo vicioso: sin representación no hay dinero, sin dinero no hay representación
La Orden EYH/37/2026 (BOCyL, 22 de enero de 2026) fija el límite máximo de gasto electoral en 0,38 euros por habitante de la circunscripción. Para Burgos —355.000 habitantes—, ese techo es de 134.900 euros. El mismo techo rige para todos los partidos, grandes y pequeños. Hasta aquí, la norma parece equitativa.
Pero hay una trampa. Los grandes partidos llegan a ese techo porque el Estado les adelanta la subvención electoral: 10.205,62 euros por cada escaño que ya tienen más 0,40 euros por cada voto obtenido en las elecciones anteriores. Ese dinero llega antes de la campaña, como anticipo. DECIDE Burgos, que no tiene escaños previos, no recibe ni un céntimo de anticipo.
¿Y si alguien quisiera financiar la campaña con donaciones privadas? La Ley Orgánica 8/2007 de Financiación de Partidos lo permite, pero con límites muy estrictos: las donaciones de personas físicas no pueden superar los 50.000 euros por donante y año, y las donaciones de empresas están prohibidas. Además, todo gasto debe realizarse desde una cuenta electoral controlada y auditada por el Tribunal de Cuentas. El sistema no impide que un simpatizante done; lo que impide, en la práctica, es que un partido nuevo pueda movilizar en semanas los recursos que los grandes acumulan durante años de subvención pública.
El resultado es visible en cualquier calle de Burgos: vallas del PP, del PSOE, de Vox. Decenas de veleras en las farolas. Y dos carteles —si hay suerte— de DECIDE Burgos. No porque la ley lo prohíba, sino porque el sistema está diseñado para que así sea.
Las farolas: el reparto que nadie explica
El artículo 56 de la LOREG establece que los ayuntamientos comunican a las Juntas Electorales de Zona los espacios disponibles para propaganda, y estas juntas los reparten entre los partidos. El criterio de reparto: preferencia para las formaciones que obtuvieron más votos en las elecciones anteriores.
Es decir, el partido que más votos tuvo elige primero las mejores calles. El que menos votos tuvo elige el último. Y un partido que no concurrió en las elecciones anteriores —o que nació de una coalición nueva— recibe lo que queda, si queda algo.
A esto hay que añadir que los grandes partidos también pueden contratar publicidad comercial en espacios que los ayuntamientos habilitan para ello, al margen del reparto gratuito. Una empresa puede pagar y colocar sus carteles en las farolas. Un partido pequeño también puede hacerlo, en teoría. Pero con un presupuesto de campaña que no llega a una fracción de lo que gastan los grandes, la publicidad comercial es simplemente inaccesible.
El mural que duró un día
Decidimos no ensuciar Burgos con propaganda. Hicimos un mural. Al día siguiente, alguien lo grafiteó.

No lo tapó el Ayuntamiento. Lo taparon sprays anónimos. Porque cuando no puedes competir en vallas, en veleras ni en publicidad digital, intentas al menos que te vean. Y hay quien no lo permite. Eso es el pluralismo político en Burgos en 2026.
Lo que se paga entre todos y lo que no se permite pagar
El Estado aprobó en enero de 2026 más de 52 millones de euros para gastos de funcionamiento de los partidos con representación en el Congreso de los Diputados. 52 millones del presupuesto público, es decir, de todos los ciudadanos, para financiar el funcionamiento ordinario de PP, PSOE, Vox, Sumar y el resto de partidos parlamentarios. Ni un euro de ese reparto llega a DECIDE Burgos. Ni un euro llega a NueveCyL. Ni a ningún partido que no tenga escaños en el Congreso.
La disculpa oficial es el control: las subvenciones van a quien rinde cuentas, a quien tiene representación, a quien ha demostrado implantación social. Pero la realidad es que ese "control" es un candado. No puedes demostrar implantación social si no tienes recursos para darte a conocer. No puedes tener recursos si no tienes subvención. No tienes subvención si no tienes representación. Y no tienes representación si no puedes darte a conocer.
Es un círculo diseñado para perpetuarse. La publicidad de los grandes partidos la pagamos entre todos. La de los pequeños no solo no se financia: se limita, se controla y, cuando hace falta, se borra.
Por qué importa esto en Burgos el 15 de marzo
Estas elecciones autonómicas no son solo sobre quién gobierna Castilla y León. Son también sobre si el pluralismo político en esta comunidad es real o es una ficción legal. Sobre si los burgaleses pueden escuchar voces distintas a las de los partidos que llevan décadas repartiéndose el poder —y el dinero público que lo sostiene.
DECIDE Burgos llega a esta campaña sin subvenciones del Estado, sin vallas publicitarias, sin el sello de franqueo pagado en los sobres. Llega con el trabajo de sus candidatos, con el apoyo de quienes creen que Burgos merece una voz propia, y con la convicción de que la democracia no puede ser solo para quien ya tiene el poder.
El 15 de marzo, cada voto a DECIDE Burgos es un voto contra ese sistema. Y también, por primera vez, una forma de empezar a cambiarlo desde dentro.
Carolina Blasco es candidata de DECIDE Burgos a las Cortes de Castilla y León.
