Presupuesto cero contra la despoblación: el truco de las cifras fantasma
Castilla y León presume de 2.304 millones para frenar la despoblación, pero las cifras esconden una realidad: no hay dinero nuevo, solo contabilidad creativa
Por Redacción Decide

Castilla y León afronta el año 2026 con unos presupuestos prorrogados desde 2024, los últimos que el Partido Popular logró aprobar gracias al apoyo de sus entonces socios de gobierno, Vox. Esta parálisis política, fruto de un gobierno en minoría, es el telón de fondo de un truco contable que busca esconder la inacción ante el mayor reto de nuestra tierra: la despoblación.
El engaño de los 2.304 millones
El gobierno autonómico presume de destinar 2.304 millones de euros a la "sostenibilidad demográfica". Una cifra que, analizada con rigor, se revela como un mero artificio contable. No es un plan de choque, no es dinero nuevo. Es la suma de partidas que ya existían y que ahora se reempaquetan bajo un titular engañoso:
- 1.277 millones son los gastos ordinarios en sanidad, educación y servicios sociales.
- 561 millones son infraestructuras generales.
- 258 millones son ayudas a empresas.
- 213 millones son para patrimonio.
No hay una estrategia específica, no hay un plan concreto. Es, simplemente, maquillar la realidad para simular que se hace algo, cuando en realidad no se hace nada nuevo.
La comparativa que nos sonroja
Mientras en Castilla y León se juega a la contabilidad creativa, otras comunidades autónomas nos adelantan con hechos:
Castilla-La Mancha: Tiene una Estrategia contra la Despoblación 2021-2031. En solo 3 años ha invertido 1.850 millones de euros reales y específicos, logrando aumentar la población en sus zonas rurales en 4.672 personas.
Aragón: Cuenta con una ley específica contra la despoblación y una consejería dedicada al reto demográfico. Ha firmado un convenio con sus diputaciones de 64 millones en 4 años y ha agotado con éxito un plan de ayudas de 11,7 millones en 2025.
La diferencia es abismal. Mientras otros actúan con planes, leyes y presupuestos reales, en Castilla y León se nos ofrece humo. Y lo que es peor, se hace con unos presupuestos caducados, aprobados con un socio de gobierno (Vox) que tampoco demostró ningún interés real en atajar esta sangría demográfica.
Gobernar sobre el silencio
La inacción de PP y Vox es tan flagrante que lleva a una pregunta incómoda: ¿es incompetencia o es una estrategia? Un territorio que se vacía es un territorio que no protesta. Un pueblo que desaparece es un pueblo que no exige mejores servicios, ni critica la gestión. La paradoja es terrible: a menos gente, menos problemas. A menos votantes, más fácil es conservar el poder entre los que quedan.
Es una reflexión incómoda, casi una acusación. Pero cuando las cifras son tan insultantes y el abandono tan palpable, uno tiene el derecho de preguntarse si el objetivo final no será, simplemente, gobernar sobre un desierto. Un reino de silencio donde el presidente pueda seguir siéndolo para siempre, aunque sea a costa de quedarse solo.